Tres semanas llevo haciendo polvorones. He probado 3 recetas distintas hasta dar con la buena, pero ya llevo muchos polvorones a mis espaldas (o a mi barriga, más bien). La receta elegida, la hemos sacado de mi vecina, que cada año hace y reparte, y son los más auténticos que he probado caseros. Ella dice que pertenece a las recetas de las monjas clarisas, aunque nosotros desconocemos si realmente aparece en algún sitio escrita.
Después de varios intentos, puedo decir que lo más importante es tostar la harina antes de nada y tamizarla bien para deshacer los posibles grumos. El azúcar tiene que ser glas o notaréis el grano una vez hechos y no es muy agradable. Para darles forma, podéis utilizar un molde, como en la ilustración, o hacerlo con un vasito pequeño o de chupito. O utilizar el método tradicional de hacer bolitas y aplanarlas con la mano, con cuidado porque se desmoronan fácilmente.
Para decorarlos, podéis ponerle semillas de sésamo por encima, almendra, coco... o espolvorearlos con azúcar glas. A mí me gusta encontrarme el contraste del sésamo con el polvorón.
Yo no soy nada naranjero. Odio cuando una naranja sale amarga, sin zumo, cuando está fuerte, cuando tiene muchas pepitas, cuando el pellejo está duro,... sólo en zumo me encantan siempre, pero no soporto limpiar el exprimidor de la pulpa y pellejos que deja. Es tan complicado que pueda disfrutar una naranja sin ninguna pega, que cuando desde Naranjamania nos dijeron que nos envíaban 10 kg de naranjas navelinas, pensé que se las daría a mi padre y me apropiaría de su opinión. Por suerte, todo cambió: nada más abrir la caja, nos sorprendió el olor a naranja recién cortada del árbol y en su punto perfecto de maduración, todas ellas de un tamaño considerable, hermosas, con su ramita y hoja para mantenerse bien frescas (como podéis ver en la foto). Se notaba que era un producto muy cuidado. Llegaron el día de mi primera tanda de polvorones, por lo que aproveché una de ellas para rallar su piel y mezclarla en la masa junto con un chorrito de zumo de 1/4 de la naranja, cantidad suficiente, ya que la piel de éstas es muy aromática y están llenas de zumo. ¡Y sin pepita alguna!
Si tenéis la oportunidad de haceros con una cajita similar, os lo recomiendo. Como también os recomiendo que, si hacéis nuestros polvorones, probéis a añadirles ralladura de naranja a la mitad de la masa y así darles un toque diferente.
La semana que viene, que ya será Navidad, vendremos con la primera de las recetas ganadoras del concurso. Hasta entonces, ¡felices fiestas a todos! :)
La semana que viene, que ya será Navidad, vendremos con la primera de las recetas ganadoras del concurso. Hasta entonces, ¡felices fiestas a todos! :)






